jueves, 9 de julio de 2015

REINO DE DIOS

"Trans-cultura"   y "Trans-Utopía"

El apóstol Pablo nos  dice: “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe”.  Así  nos  recuerda  san Pablo que nuestra  fe  no sólo tiene  que ver con el más acá sino también  con el más alla´,  con  esa realidad fundante  que  pone  en jaque cualquier  “logro humano”.  La  Iglesia  reunida  en torno a Cristo   propone  una corriente  que  sigue  y seguirá  siendo actual:  “El Reino  definitivo  de  Dios”, “La  Nueva  Jerusalén”,  que  se  construye  con los ladrillos que  hacemos “acá” para edificar la  Ciudad  Santa  “Allá”. Es  una  propuesta   “trans-cultura”   porque  lo humano  que  se  piensa  total  en sí mismo,  es  para  nosotros,  un ídolo,  un  fetiche  que  cumple deseos  pero que  no  salva. También  es  “trans-utopía”  ya que  no  persigue  fantasmas, sueños  fugaces, aunque  no por  eso deja  de  preocuparse  de  mejorar las  condiciones del hoy, ya que este  es  el  mundo  que  nos  ha tocado vivir. En nuesta contingencia,  siempre  buscamos   el  mundo definitivo que es el “Reino”.


La Escatología (Novísimos, como  se  decía  antes)  es el tratado de  las  cosas  futuras,  y por  tales   definitivas  y  es  adonde   culmina  el recorrido   del ser  humano, cuyo corazón siempre  inquieto sólo  descansará  en Dios.  Los   motivo a  adentrarse  en este bello  mundo y nos  vemos  en  la  otra  vida,  si Dios  quiere.







Nueva Jerusalén

Nueva Jerusalén, cuánto te  añoro,
mi corazón con fe, alegre  y sincera,
Sostiene de  mi espíritu la espera
De ver  do por la esperanza ya moro.
 
Pues por tu venir cada día imploro
Con tu llegada la Celestial Era,
Para que la Muerte por  ti se  muera
 Y la sombra escape de tus torres de oro.

Palacio del Rey Todopoderoso
Construida más bella que el mismo Edén
Enorme para albergar la cosecha

Que camina al destino venturoso.
¡Si te olvido, Nueva Jerusalén,
Que se me seque la mano derecha!

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